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Cuba sin derechos el día de los Derechos Humanos

a2El gobierno cubano ha reprimido con mano dura a los disidentes que se atrevieron a salir a la calle este 10 de diciembre, día en que el mundo celebró la jornada por los Derechos Humanos, según fuentes desde la isla y que han llegado a las redes sociales.

En Baracoa fueron detenidos mientras distribuían volantes referentes a este tema, los activistas de la Alianza Democrática Oriental (ADO) y del Movimiento “Juan Pablo II”, Jorge Feria Jardinez y Roneidis Leyva Salas, indicó en su cuenta de Twitter Rolando Rodríguez Lobaina, coordinador de la ADO (@Lobainacuba).

En la misma red social, Lobaina reportó arrestos, golpizas y actos de repudio en las localidades de Buenaventura, con las detenciones de Nelson Avila Almaguer, Ramón Aguilera, Jorge Carmenate y Nirma Peña, los cuatro de la ADO, y agregó que varios activistas estaban apostados frente a la unidad policial de la localidad reclamando la liberación de sus hermanos de causa. En la misma provincia, pero en el municipio Gibara, poblado de Velazco, las turbas paramilitares en coordinación con la Seguridad del Estado y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) atacaron la vivienda de la activista Damaris García, lanzaron gases lacrimógenos y golpearon y arrestaron a los activistas pacíficos.

Entre los arrestados se encontraban, además de Damaris, Marta Alina Rodríguez Pérez, Walfrido Pérez García y Gelasio Pupo Verdecia, todos de la mencionada alianza opositora.

En la capital del país las detenciones ocurrieron cuando activistas, artistas y otros integrantes de la sociedad civil independiente intentaban llegar a la sede del Proyecto Estado de Sats, que dirige Antonio Rodiles. Por la cuenta de twitter de Ailer María (@ailermaria), su esposa y coordinadora de arte de dicho proyecto, se supo de más de una decena de detenciones que ocurrieron desde el día nueve, cuando los participantes del 1er Encuentro Internacional de Derechos Humanos procuraban acercarse al lugar. La sede fue acosada por un acto de repudio, un cerco militar y un “acto revolucionario”, a cargo de la conocida orquesta de “Arnaldo y su talismán”, según reportes llegados desde La Habana. Otros grupos sufrieron la persecusión, los acosos a sus viviendas y malos tratos.

La líder de las Damas de Blanco y Premios Sajarov 2005, Bertah Soler, fue arrestada junto a su esposo, Angel Moya Acosta cuando ésta había convocado a sus integrantes y a toda la sociedad civil a marchar y reunirse frente a la esquina de 23 y L, frente a la heladería Coppelia. Los que lograron llegar fueron arrestados violentamente y trasladados a lugares lejanos, como a Soler, a quien llevaron hasta el poblado de Tarará.

En la mañana de este 10 de diciembre, el gobernante Raúl Castro asisitió a las honras fúnebres del expresidente sudafricano Nelson Mandela. Con un inusitado “apretón de manos” recibió el saludo del presidente norteamericano Barack Obama, quien dijo en su alocución: “Hay líderes que apoyan a Mandela y no toleran disidencia”, en franca alusión al dictador cubano y el presidente de Zimbawe, Robert Mugabe, presente en el encuentro.

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El Club de escritores de Cuba

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Víctor Domínguez
Foto: Luis Felipe Rojas

Los hombres que se creen libres se las ingenian para romper los barrotes que les imponen los regímenes autoritarios. En La Habana respira desde Mayo de 2007 el Club de Escritores de Cuba (CEC), una iniciativa que surgió debido a las ansias de una literatura libre, una poesía en voz alta y una manera de friccionar la vida como si vivieran en un país libre. Hace un par de semana tuve la suerte de almorzar y charlar con ese hombre libre que es Víctor Domínguez. Armando Añel lo traía de la mano en el tráfico endiablado de Miami.

“Un grupo de escritores, unos miembros de la oficial Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) otros de la Asociación “Hermanos Saíz” (AHS), pero todos marginados de los espacios institucionales por problemas ideológicos nos dimos cuenta de que necesitábamos un espacio propio, independiente. Somos más de cincuenta escritores en todo el país y veinte de ellos tiene obras publicadas, eso es un logro”, afirma Víctor Manuel Domínguez, co-presidente del Club.

Domínguez es uno de los veteranos periodistas independientes que sobreviven en La Habana a las penurias, las detenciones y el acoso policial “dos veces nos han expulsado a Jorge Olivera Castillo y a mí de encuentros literarios y culturales, a donde hemos ido, una vez fue en el Pabellón Cuba, tenemos que decirles que estamos aquí y que vamos a seguir haciendo nuestra obra literaria, a pesar de la represión y la censura”, dijo el también autor de la novela prohibida y aún inédita “Operación Caldosa”.

Los frutos que ya saborean

Jorge Olivera Castillo es de esos periodistas independientes que han sobrevivido a las inclemencias de todo tipo. Es fundador de Habana Press, una agencia de prensa proscrita que nació en el lejano año 1995; fue condenado a 18 años de cárcel en la conocida Primavera Negra de 2003 y hoy tiene casi una decena de libros publicados por manos solidarias en el mundo.

“En la prisión es que me convierto a la literatura, y sobre todo, el estar al lado de Raúl Rivero, hoy desgraciadamente en el exilio. Estuve un año en solitario, en una celda en Guantánamo, a mil kilómetros de mi casa en La Habana, pero la literatura me ayudó a sobrevivir”, afirma con orgullo Olivera Castillo.

La concesión del Premio Novelas de Gaveta “Frank Kafka”, a Frank Correa Romero en 2012 por su obra “Larga es la noche” y el hecho de que el 2010 fue “un año grande” para Olivera Castillo, dan cuenta de que empiezan a recoger lo sembrado.

Jorge Olivera Castillo ha publicado casi una decena de libros entre poesía y prosa. Lo han ayudado editoriales de medio mundo que no miran su expediente de condenado a 18 años de cárcel en la Primavera Negra de 2003, el único rasero es la calidad de sus textos. Olivera vio como sus libros de poemas salían a la luz después de casi una década de ser escritos: “Cenizas alumbradas” (Polaco-Español, Instituto Lech Walesa, 2010) y el de la editorial Galén, (francés- español) “En cuerpo y alma”, que había sido editado en el 2008 por el Pen Club checo.

El mundo, todos los mundos

Las embajadas de Suecia, Alemania y La República Checa en La Habana les han abierto las puertas a estos bardos para que desarrollen sus tertulias literarias, esas que impide el régimen autoritario. El período romántico en Alemania, la obra de A. Von Humboldt; el teatro y la poesía de los escritores polacos, así como lecturas de sus propios integrantes, son parte de las actividades de este sui géneris Club de Escritores.

La revista digital Puente de Letras contiene todo este torrente de creación: la lista de sus miembros, los premios obtenidos, fragmentos de obras a medio hacer y en camino de las editoriales es parte de la misión de este atractivo sitio digital.

Autores como Luis Cino Álvarez, Juan González Febles, María del Carmen Pino o Manuel Cuesta Morúa han expuesto sus cuentos, poemas o ensayos en los espacios diseñados a la sazón en el sitio web y la revista Puente de Letras.

Miran hacia delante, por eso han hecho este puente con el futuro. “Esto es una retroalimentación, escribes y la vida te da estos premios: los libros, la amistad, el compartir”, finalizó Olivera.

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Una literatura contra los cadalsos

GRAFICACARCELDEFINITIVSAUMELLos informes periódicos, salidos de los diferentes grupos de la sociedad civil independiente en Cuba, no suplen el imaginario aparecido a partir de las historias, ensayos y poemas que ha producido la experiencia carcelaria en 54 años de dictadura. De José Martí a Carlos Montenegro, de Pablo de la Torriente Brau a Ernesto Díaz y Huber Matos hay un puente testimonial difícil de borrar.

Rafael Saumell da continuidad a la bitácora carcelaria cubana y viene a estas alambradas a contar el proceso de creación de un mapa ensayístico sobre los barrotes, los fosos y el horror de una cárcel en Cuba, pero contado desde la obra de insignes escritores que toceron el tema en la isla. Manzano, Martí, De la Torriente, Montenegro, Díaz… a la actualidad.

¿Cuánto de ti hay en “La cárcel letrada” (Betania, 2013), qué jirones de piel dejaste en el libro y cuánto ganaste al escribirlo?

En la introducción del libro hay bastantes menciones a cuánto hay de mí en La cárcel letrada. Si revisas esas breves páginas hallarás que la idea principal consiste en lo siguiente: cómo intelectualizar mi experiencia de prisionero en el contexto de la cultura nacional: quiénes me antecedieron, cómo se expresaron, qué dijeron y denunciaron. Escogí autores y textos que me parecen significativos por los períodos históricos que cubren, los regímenes políticos y los estilos literarios utilizados. No excluí el presidio común porque lo viví como testigo en las cárceles de Guanajay y Combinado del Este. No conviví con ellos pero sí conocí a muchos reclusos de esa zona del universo carcelario. En ese sentido, seguí los modelos adelantados por Carlos Montenegro y Pablo de la Torriente Brau. Asimismo, investigué, leí y analicé dichos títulos mientras aprendía muchos conceptos relacionados con ciertas teorías literarias y principios filosóficos. Los adapté al estudio de cada obra y escritor, comencé a dialogar con mis antepasados en esclavitud y en presidio. De ese modo intenté hacer una catársis por la vía del ensayo académico, me propuse trazar líneas de continuidad en nuestras tragedias políticas desde la etapa colonial, la republicana y la posterior a 1959.

Además de encierro, exilio y muerte, la dictadura de FC ha producido un sub-género que están llamando ‘literatura carcelaria’,  ¿crees que llegue a trascender como género y por qué?

La literatura carcelaria (poesía, cuento, novela, teatro, cine documental si pensamos en Conducta Impropia y Nadie escuchaba, por ejemplo) existe aunque no llega a la mayoría de su público natural (los cubanos residentes en el archipiélago) por razones de sobra conocidas. Quienes nos dedicamos a ese asunto sabemos que escribimos para el futuro, es decir, cualquier destino que tengan nuestras obras estará vinculado con la intensidad y la calidad de los cambios políticos que se avecinen. Mientras tanto, en la esferas editorial, académica, de los circuitos de ponencias y conferencias somos parte de una “inmensa minoría” como diría Juan Ramón Jiménez. Por ese motivo las obras se irán acumulando y guardando en los estantes hasta que les llegue el porvenir. Lo veo como una especie de desentierro, de iluminación de sombras, de destape de ollas con millones de grillos y trapos sucios y limpios que salen de los armarios y de los cuartos de desahogo, toda voz libre y liberada.  La desclasificación, la apertura de los archivos policiales, jurídicos y penitenciarios serán necesarios e inevitables. Mas, para que esos procesos ocurran, antes hay que quitarle la tapa al pomo, tiene que imponerse una real apertura, de lo contrario la olla y el caldero seguirán medio cubiertos, medio tibios, la verdad será dicha a media, esto es, como mentira total.

¿Qué te anima a seguir escribiendo?

Me animan la vocación que descubrí cuando era muy joven, la necesidad personal, mental, fisiológica que me obligan a sentarme ante un diario íntimo o la pantalla de una computadora, con el fin de poner al hilo las ideas que se me ocurren, las opiniones que deseo compartir con otras personas, el apego emocional que tengo por la escritura en general, que sigo y seguiré aprendiendo de numerosos modelos. Escribo porque no me queda más remedio que obedecer a mi naturaleza y hacer lo que ella me dicta. Además no me impulsa a cometer crímenes, a menos que con fuerte ironía alguien diga sobre mi obra: “cometió un ensayo, un cuento y una novela. Criminal por partida triple”. Desde el 9 de mayo de 1988, cuando salí (que no abandoné) de la nación tengo toda la libertad de escribir, sin el temor a ninguna censura ni a ningún lector policial que pueda denunciarme ante la policía por mis escritos “contrarrevolucionarios”. No dependo de ningún mecenas comercial ni institucional, soy independiente desde el punto de vista económico y por lo tanto me he ganado la libertad intelectual de escribir lo que desee y con el criterio que elija. Soy responsable único de mis fracasos o reconocimientos en la profesión.

¿Cuál es tu conexión con Cuba, los cubanos, con la literatura cubana actual?

Sigo teniendo muy buen contacto con la literatura cubana y con literatos cubanos radicados en las cuatro esquinas del planeta. Leo a tirios y a troyanos, no discrimino a nadie porque sus posiciones políticas difieran de la mía. Si optara por semejante patrón de aceptar solo las “coincidencias”, muy probablemente tendría una sola posibilidad de lectura: lo que yo escribiera y eso, por supuesto, es narcisimo y egocentrismo, resulta anti-democrático e injusto, claro. Leo a otros autores cubanos porque es mi vocación, mi deber, y porque la caridad para que sea verdadera tiene que empezar por casa. Voy más lejos: en cuanto a las artes y la literatura, estamos en muchísimo mejor nivel y calidad de vida, estamos enormemente más avanzados que lla nación donde radica y manda el ‘gobierno revolucionario’.

¿Algún avance de lo que ‘cocinas’ literariamente en la actualidad?

En cuanto a los avances tengo las siguientes tareas pendientes: una obra de teatro, una colección de cartas cruzadas y unas memorias faranduleras del tiempo cuando trabajé como guionista y director de programas de radio y TV. A menos que me falle la salud, voy a estar bien ocupado con esos proyectos, además de la educación de mis hijos y nietos, del cultivo permanente de la relación con mi esposa, con mis familaires, con mis amistades. No menos importante, la base material de esos planes radica en el empleo que tengo, profesor de español en una universidad tejana: “Ganado tengo el pan/hágase el verso”.

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Fotografía tomada del muro de Facebook, Rafael Saumell, cortesía del entrevistado.

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#FreeElCritico #FreeSonia ahora

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Hoy en el Restaurante Versailles, de Miami y todos los Estados Unidos, los que deseen sumarse a poner su voz por #Cubalibre #FreElcritico #FreeSonia y todos los presos políticos cubanos. Levanta tu voz, tú puedes. Estamos en las redes sociales, estamos con Cuba.

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¿Dónde está Robertico?

Foto: Luis Felipe Rojas

Esta es la pregunta que muchos se hacen desde los sucesos del Protestódromo, donde el músico  cubano Roberto Carcacés metió una descarga de las buenas.

Lo primero que pasa en estos casos es un silencio que da miedo… al reprimido y al represor (por motivos harto diferentes). Aunque no se hayan tomado medias físicas, Robertico sabe cuáles son las herramientas de tortura. Nada más le han dicho que no actuará más por un tiempo. Pero él sabe con qué alicate se amarran las mordazas a la boca, cuál es la sustancia que te untan para que apestes a mil leguas y ni siquiera algunos colegas de tu propia banda se te acerquen por la casa.

Le sucedió hace poco al pintor Pedro Pablo Oliva, le ha sucedido en menor o mayor medida a Pablo Milanés, Orlando Luis Pardo Lazo, a Ana Luisa Rubio a Rafael Alcides y Antonio José Ponte. María Elena Cruz Varela y Carilda Oliver no corrieron mejor suerte; Antón Arrufat, Fausto Canel, Marcos Miranda, Cundo Bermúdez y Reinaldo Arenas vivieron un infierno florecido de espinas cuando a su modo también dijeron como Robertico: “Quiero/ acuérdate que siempre quiero”.

Hay una distancia grande entre los poemas por los que José Mario fue a los campos de trabajo forzado y esta timba con swing que parecía que el líder de Interactivo le iba a dedicar a los 4 espías que quedan presos en cárceles de Estados Unidos… o cinco, porque Ana Belén Montes está presa por la impericia del aparato de inteligencia castrista.

En esta ocasión no se trata de un documental como PM, una revista como Diásporas, la intimidad trovadoresca de Pedro Luis Ferrer o la crudeza de Lichi Diego, informando contra sí mismo (y la familia, los socios y el copón divido). El acabose vino bajo el Monte de las banderas (jijijijij, ta’ bueno eso), con la SINA de fondo, presidido por el espía libre y el cuento de las tiritas amarillas. Fiesta y pachanga, lo mejor de la juventud comunista bailaba y gritaba contra el presidente Obama y el aguafiestas de Robertico se apreció con la nota prieta, la pata de palo, la tira roja, la brujería y el mondongo criollo.

Hace unas semanas expulsaron al poeta Rafael Vilches de una institución cultural por juntarse con desafectos al gobierno. Ángel Santiesteban recibe un premio de novela en prisión, el Pen Club de Escritores en Cuba sigue funcionando aunque sea en la apretada sala de la casa del Johny Febles y Alina Guzmán Tamayo continúa haciendo unos performances buenísimos desde Alamar, sin la ayuda de nadie, según me ha contado.

Robertico va a aparecer y los que amamos la música de loco irremediable que hace con Interactivo (o sin los socios) cantaremos: “Quiero/ acuérdate que siempre quiero”.

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Lo afrocubano, pasado y presente en Cuba

afrocubano_BC12El número 12 de la revista Blogger Cubano ya está en la calle. Se trata de una edición especial de más de 80 páginas dedicada al tema afrocubano —con particular énfasis en el racismo institucional vigente en Cuba— y una galería fotográfica a color, desplegada a tamaño completo, a cargo de Luis Felipe Rojas y Orlando Luis Pardo. El número contiene textos de Juan F. Benemelis, Miguel Cabrera Peña, Leonardo Calvo Cárdenas, Manuel Cuesta Morúa, Darsi Ferret, Ángel Escobar, Juan Antonio Madrazo, Luis Felipe Rojas, Ángel Velázquez Callejas, Roberto Zurbano y Armando Añel.

“En mayo de 2013 se cumplió el aniversario 101 de la matanza de los independientes de color, suceso que condicionó decisivamente el proceso de integración racial al que estaba abocada Cuba tras su independencia de España”, indican los editores en la introducción del número. “Simultáneamente, todavía flota en el aire el último evento de racismo institucional en la Isla, ocurrido en la primavera de este mismo año: la destitución de Roberto Zurbano (cuyo caso se aborda directamente en la sección La Polémica), otrora director del Fondo Editorial de la Casa de las Américas, tras publicar en The New York Times un artículo crítico sobre la realidad de los afrodescendientes cubanos. En este marco, y dada la importancia que para el futuro de Cuba tiene el tema, Blogger Cubano edita este número especial”.

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El libro prohibido en Cuba

la nocheEstoy en busca del libro prohibido, como el Golem, o como el tesoro de la Eterna Juventud. ¿Por qué un edicto presididencial, dictatorial y autoritario decide prohibir, darle caza y hacer desaparecer un libro en el país? Ante estas interrogantes me fui a buscarlo con mis amigos de Facebook y lo puse como una incitación a un foro que siempre estuve seguro sería riquísimo en matices.

Enseguida aparecieron el expreso político Juan Carlos Herrera Acosta y el activista y hoy profesor Osmel Rodríguez para acentuar el absurdo de tal persecución literaria. “De los libros más censurados se encuantra ‘La Gran Estafa’, de Eudocio Ravines, de Adam Michnik también, de Milán Kundera, Aleksander Solzhenitsyn (SIC) con el ‘Archipiélago Gulag’, decenas y decenas”, afirmó Herrera Acosta.

Por otra parte Rodríguez cree que “no solo se prohibían los estudiosos del tema cubano sino hasta muchísimos novelistas, unos por no aplaudir el sistema y otros por haber escapado de la Isla, puedo hacer una pequeña lista…”.

No tengo ideas de cómo, cuánto y qué se prohibía a inicios de los ’60, pero sí sé que en los ’80, cuando regresaban, iban y venían los estudiantes y colaboradores cubanos en los llamados Países socialistas, se traía bastante literatura de poco agrado para los mandamases del Partido Comunista. Ya entrados los ‘90 supe qué libros incomodaban y eran el móvil de los allanamientos a casas de opositores pacíficos.

Una breve pesquisa nos deja saber que la llamada ‘biblia de los opositores’, El poder de los sin poder, de Vaclav Havel,  “Cómo llegó la noche”, la autobiografía del comandante Huber Matos, revistas como El disidente universal, Encuentro de la cultura cubana, la Revista Hispano Cubana y los libros de Carlos Aberto Montaner o Rafael Rojas, engrosan la lista de los ‘no-libros’.

Mi pregunta concreta para mis seguidores de Facebook fue esta: “Dicen que el libro más buscado en Cuba por la policía política es “La red avispa”./ ¿Cuáles son los libros prohibidos en Cuba? ¿Cuáles lo han sido desde 1959? ¿Cómo los cubanos han burlado la censura para hacerse de los libros prohibidos? Hubert Matos con su “¿Cómo llegó la noche?, “1984”, de George Orwell o los de Gillermo Cabrera Infante?”.

Este hecho me dio la posibilidad de crear prácticamente en línea, ir redactando e intercambiando con mis lectores y amigos al tiempo en que entraban los mensajes, en una red que se tiene por frívola y dada a la palabra sosa.

Ramón H. Colás, conocido en el ámbito cubano por haber creado junto a Berta Mexidor las Bibliotecas independientes señaló que “más que la prohibición a los libros siempre ha estado la política de censura contra los autores, lo cual indica que el conjunto de su obra, de hecho, es prohibida en el país. Bertrand Russell, Alexander Solzheityn, Paul Johnson, Jean-Paul Sartre, Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, Milan Kundera, Eudocio Ravines y Juan Carlos Onetti, son, dentro de muchos, algunos de los escritores proscritos por la censura oficial en Cuba”, lo que hace más polémica la lista.

Es solo un esbozo de la prohibición, donde caben los autores, los perseguidos, el modus operandi de los perseguidores y allanadores de morada y un pequeño ranking de los títulos proscritos, donde seguro cabrán La red avispa (sobre 12 agentes y no cinco, que actuaron en territorio norteamericano al servicio de La Habana) o La historia me absolverá, ese alijo de promesas que Fidel Castro nunca cumplió del todo. Como diría Cabrera Infante, no es una breve, sin no una brava lista.

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Internet Libre?

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Las hambres que a mí me matan

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Serie ‘Volar sin miedo’, By Luis Felipe Rojas.

Fue el escritor Argentino Jorge Luis Borges quien dijo que “Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica”. En los últimos meses me he dedicado también a ordenar ‘mi biblioteca’, pero al revés, la biblioteca de los libros que acaso tuve un día, o la que soñaba allá dentro, cuando estaba detrás de las alambradas.

Ya me imagino al periodista independiente Jorge Olivera Castillo, en esa Habana que se cae a pedazos leyendo a todo Kundera, o lo que se ha convertido en su última obsesión, masticando a pedazos a los mejores poetas polacos. O al cortante cronista que es Luis Cino con una enciclopedia universal del Rock and Roll, ilustrada, con delgadas columnas a la derecha, en gris, explicando los pies de página.

Ahora tengo dos hambres, la mía y la de mis amigos.

Deudas

Hace ya mucho tiempo que el poeta Antonio José Ponte no tiene que enviarme la revista Letras Libres desde La Habana, cuando algún amigo escritor iba por la capital. Gracias a la persistencia de Ponte yo he visto el mejor retrato de Tijuana, maquetado en Letras Libres y de la mano Juan Villoro. Letras… dijo aquel lejano 2000: “Sólo un cronista de la talla de Juan Villoro, autor de Los once de la tribu y Palmeras de la brisa rápida, es capaz de captar en todos sus infinitos matices una ciudad tan extraña, repelente y fascinante como Tijuana”. En un pueblito del interior de Cuba, nosotros también reconstruimos esa ciudad a balazos, paseamos por sus bares y nos extrañamos ante sus magníficos grafitis.

Ahora que el escritor cubano Ángel Santiesteban está preso algunos se desgañitan diciendo que son sus amigos o que gozaron de su amistad… o reniegan de ella, como hizo hace poco un joven escritor habanero. Yo gocé de la bondad de ‘Angelito’ en una tarde lluviosa de 2006. Santiesteban me brindó un café aquella tarde, era solidario conmigo en esos días en que por una orden ministerial (de Cultura o del Interior, o los dos) yo era excluido de la vida literaria de mi país y para cargar la mano sobre la amistad, me dijo escogiera un par de libros del anaquel en su casa. Yo había saboreado con prisa una edición de bolsillo de Desayuno en Tiffany’s, de Truman C. y esa joyita de siempre que es Hombres sin mujer, de nuestro Carlos Montenegro. Me daba pena pedírselos, eran nuevos, recién llegados de España, pero Angelito los metió en mi mochila y hasta el sol de hoy.

Martah María Montejo me enseñó a leer a Héctor Abad Faciolince sin quedarme en la cursilería y Michael Hernández Miranda me indicó leer todo Cabrera Infante sin que me convirtera en un fanático, un chovinista que tenga que andar estrujándole en la cara a todos que en Holguín nacieron también Reinaldo Arenas y Gastón Baquero. Admito que lo he superado poco.

Los platos de hoy

Fue Ricardo Piglia quien dijo que la literatura no se trasmite de padres a hijos si no de tíos a sobrinos, y fue mi tío Gabriel quien me regaló al César Vallejo que había en Cuba, aquella magra edición de Casa de las Américas de los ’80. Hace una semana me compré su Poesía completa  y ya está lista para entrar en Cuba.

Un profesor de Arte en Camagüey me ha encargado todo Stanley Kubrik como si se fuera a suicidar y he bajado sus películas, entrevistas de televisión dobladas al español, las metí en un disco DVD, junto a dos revistas especializadas, y recién tuve noticias de los saraos cinematográficos que han celebrado entre amigos.

Cuando la Librería Universal estaba rematando sus joyas a precios de un hambergue me fui y compré para mi amiga Cecilia Torres El salón del ciego, Las sombras en la playa y La ruta del mago, del finado Carlos Victoria. Ahora que el verano arrecia sobre Santiago de Cuba, Cecilia me ha escrito que la he salvado en los sábados atroces del reguetón del barrio, me da las gracias, pero las devuelvo a Juan Manuel Salvat que tuvo la paciencia de salvar a Cuba en un espacio tan pequeño.

Son encargos que me han hecho. Son hambres de otros que hay que saciar en uno mientras pasa la larga noche de las prohibiciones. Esto hay que hacerlo antes que la vida se apague o vengan otros a darnos las malas noticias sobre el libro impreso, la inutilidad del papel o el desastre ecológico en que vivimos.

Cuando no había cruzado las alambradas a mi casa llegaba gente que antes de bajar del avión recogían los libros de ediciones populares, revistas de moda, catálogos sobre primeros auxilios, folletos, en fin, todo impreso que distribuyen las aerolíneas, y que meses después puede ser obsoleto, pero en un país cerrado se recibe como acabado de salir de la imprenta.

Ahora le doy las gracias a todos los que me ayudaron, no me queda más que imitarlos si así puedo salvar un minuto en la vida de los que quedaron allá dentro, en ese infierno temido y querido que es Cuba.

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El hombre que da color al activismo cubano

Autor: Rolando Pulido

Ese cartel de Orlando Zapata, Antonio Rodiles o Yoani Sánchez, al que estás a punto de darle Like en Facebook y compartir entre tus amigos, es de un cienfueguero que vive en New York. Rolando Pulido llegó a los veinte años a Estados Unidos y desde entonces trabaja como rotulista en la Gran Manzana. Apasionado de la causa por la libertad y la democracia en Cuba, ha creado más de 500 carteles para promover distintas causas de la sociedad civil cubana, eventos y campañas de liberación. Su activismo le ha puesto color y motivo a muchos espacios cubanos en las redes sociales.

El sitio digital Capitol Hill Cubans acaba de implementar una campaña por la internet libre para todos los cubanos, #FreeTheCuban11Million y tú has hecho la gráfica ¿Qué te animó en esta ocasión?

Esta fue una campaña que nació en Washington DC, por parte un amigo mío, Mauricio Clavel, que lleva el blog Capitol Hill Cubans. El me dio la idea y me fascinó de primer momento, me pareció una tremenda idea, que podemos hacer mucho con eso e hice el gráfico inmediatamente y ya salió ayer y hasta ahora ha tenido una acogida inmensa.

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