Archivo mensual: febrero 2012

Vigilancia policial por los siglos de los siglos

Fotos/Luis Felipe Rojas

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Zafra: sudor y lágrimas

Exigencia comunista, presión del sindicato oficial, aprobación tácita de los trabajadores: los obreros del azúcar laboran durante 12 horas diarias y más.Leer mas en

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Sindicalismo cubano, dolor sangrante


La zafra azucarera cubana actual, con un buen tramo recorrido ya, muestra un botón alarmante. Los obreros están laborando por doce horas y más, sin que hayan existido protestas considerables, excepto algunos casos donde las administraciones han vuelto a apaciguar a los inconformes. En provincias como Granma. Ciego de Ávila y Holguín, diversas fuentes han informado sobre la eliminación de una cuarta brigada en los turnos de fabricación de azúcar y el aumento de las jornadas a doce horas, sin embargo cuando hay roturas o retrasos en la disponibilidad de caña los jornales, tanto en el corte, transporte o molida suben hasta veintiuna horas, según se ha podido comprobar en las mencionadas provincias.
¿Qué los mueve a acatar sin titubeos los designios estatales? ¿Por qué mienten los sindicalistas oficiales sobre las condiciones de higiene del trabajo en Cuba? ¿A qué se debe la promoción de José Ramón Machado Ventura como zar cañero y no la de los especialistas y hombres y mujeres con varias décadas de experiencia en el ramo?

En el Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29) la Organización Internacional del Trabajo (OIT) expresa claramente que: ‘El Estado debe abstenerse de imponer trabajo forzoso u obligatorio y no tolerar que otros lo impongan y debe asimismo derogar todas las leyes y textos reglamentarios o administrativos que prevean o toleren el recurso al trabajo forzoso u obligatorio y adoptar medidas para que todo empleo de ese tipo de trabajo, ya sea realizado por personas del ámbito privado o por funcionarios públicos, sea considerado ilegal en el derecho nacional.’ Hasta el momento ha sido el sindicalismo oficialista quien ha instado a los obreros del azúcar a producir como si se tratara de un asunto de seguridad nacional, empleando términos como compromiso revolucionario’ y “esfuerzo decisivo’ para impulsar tales obligaciones. Desde hace varios años los trabajadores de este sector dejaron de obtener estímulos materiales que iban desde un ventilador hasta un viaje a Moscú.
En el Convenio sobre seguridad y salud de los trabajadores, 1981 (núm. 155) la OIT la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Señala que: “Salud” en relación con el trabajo, abarca no solamente la ausencia de afecciones o de enfermedad, sino también los elementos físicos y mentales que afectan a la salud y que están directamente relacionados con la seguridad e higiene en el trabajo (artículo 3, c) y e). La exposición continúa durante más de noventa días de zafra en turnos que casi triplican las ocho horas de trabajo, un logro alcanzado en Cuba en las primeras décadas del siglo XX son un lastre al movimiento sindical cubano, impuesto desde el oficialismo, las actitudes totalitarias y el silencio inexplicable de esa numerosa masa laboral que hoy teme enfrentar a sus empleadores por temor a ser tildados de inconformes o ‘líderes negativos.’

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Publico en internet desde mi celular

Foto/Luis Felipe Rojas

Alternativas para publicar fotos, textos, audio y videos cuando no tienes una cuenta en twitter o cuando “ETECSA y CUBACEL se prestan para cortarte por el tiempo que les parezca la posibilidad de enviar twit o twitpic.

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¿Hasta cuándo?

Foto/Luis Felipe Rojas

La madre espera en el lobby del hospital. Afuera hay un frío de los mil demonios, bastante inusual para las altas temperaturas que azotan el Oriente cubano. El muchacho roza los veintidós años, se metió a separar a sus amigos en una bronca callejera y cuando llegó la policía dio bastonazos y patadas de todos colores. El llevó la peor parte. Uno de sus amigos me fue a buscar porque lo habían convencido para que me contara los detalles. La madre cerró todo diálogo a cal y canto para protegerle. De nada sirvieron mis explicaciones sobre sus derechos. No valieron mis argumentos de que por los menos fuera a denunciar el hecho a alguna instancia. Ella se volvería a su casa, ‘de todos modos en este país nada funciona… y piérdete de aquí, no me molestes más, me dijo.

Hace apenas tres días fui abordado en la vía pública por un Oficial Honorario (OH) de la Seguridad del Estado. Su intención era que me quedara en casa, así le ahorraba estar detrás de mí por varias horas. Como respondí citándole mis derechos ciudadanos, desenfundó su carné de tres letras azules (DSE) para amenazar, estaba claro que no era a mí, sino a los transeúntes. A pesar de la discusión acalorada y sus alardes de buscarme una patrulla nadie respondió, nadie se inmutó. Cuando dije bien alto que las calles son del pueblo y no de los revolucionarios, ese tramo quedó solitario. Es cierto que no sufrí el repudio, pero la gente anda ensimismada dentro de su bolsa de alimentos y supongo que no tiene tiempo para estas minucias, verdad?

Instituciones como la Fiscalía Militar, los tribunales en las tres instancias (municipal, provincial y nacional) y las oficinas de Atención a la Ciudadanía esquivan una y otra vez las quejas contra los funcionarios del orden y sólo en contadas ocasiones, después de violaciones muy evidentes, la Contra Inteligencia Militar les pasa factura. Estos organismos obsoletos han ayudado en parte a que la propia gente común se ponga a sí mismos la mordaza. Como nadie vela por sus derechos, pues desconfían de todo, caen en la abulia generalizada y terminan cediéndoles el terreno a sus propios verdugos. Solo después de ver la cara adusta del presentador de turno en la televisión, anunciando, como una engañifa más, una que otra defenestración, la gente alcanza a ver que las instituciones públicas cubanas están también para velar por algunas cosas, por los intereses de algunos ciudadanos y para que sean respetados algunos derechos.

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