Archivo mensual: agosto 2011

twt a twt se hace camino al andar

 Por ahora solo nos queda la voz y a veces el telefono para twt a twit seguir adelante.Por  lo que explico en este sonido es por lo que desde hace siete dias no puedo publicar un post.

6 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Liborio tiene internet

Cuando escribi Liborio y la internet para mi antiguo blog Animal de Alcantarilla publiqué esta foto . No se rían, hasta   que llegue ‘el cable’ no nos queda otra que decir como Oscar de León cuando visitó   Cuba ‘dame cable,dame cable’.

1 Comentario

Archivado bajo Uncategorized

Denuncia de doble rasero


Después de medio siglo de tropezones diplomáticos, argucias y fruslerías uno llega a imaginar que el gobierno cubano no va a aparecerse con una falacia más. Pero no más levantarse y oír la radio o leer la prensa y ahí aparecen los entuertos. Desde mediados del mes de julio el premio gordo se lo está llevando la noticia sobre la huelga de hambre de un numeroso grupo de reclusos en penitenciarías norteamericanas. Los penados reclamaban mejor atención por parte de los carceleros, que terminen las prácticas racistas y mejoren sus condiciones de vida, algo tan natural que recibe el beneplácito de todo ser humano que se respete.

Pero lo que asombra es como se le da un crédito de primera plana durante varios días en el Granma, periódico comunista cubano, a los reclamos de cientos de violadores de menores de edad, cacos profesionales y asesinos sin remedio cuando jamás se ha escrito una nota sobre las huelgas de hambre que cientos de cubanos han llevado dentro de la isla reclamando lo mismo, pero con la diferencia de que han sido encarcelados por motivos de opinión. El patinazo del ex presidente Lula Da Silva en febrero de 2010 al comparar a Zapata Tamayo con los delincuentes de Río de Janeiro, el silencio sobre las huelgas de Juan Carlos Herrera Acosta, Normando Hernández o Pavel Mansfarrol, por solo citar algunos, es una muestra elocuente de la hipocresía de ese diario cubano. Solo en los casos de Zapata y Fariñas han destacado unos párrafos, pero para vilipendiarlos sin razón y negarles a ellos y sus familiares el derecho a réplica.

Las huelgas de hambre de los Montoneros presos o los miembros de los Macheteros portorriqueños en cárceles aquí han contado con análisis desmesurados en programas televisivos y varias ediciones de la prensa diaria. Las protestas pacíficas de los presos políticos cubanos o presos comunes han sido resueltas por medio de fintas y promesas vagas en la mayoría de los casos. El presidio político cubano a través de medio siglo ha logrado sonadas conquistas mediante la inanición y la abstinencia al agua, lo que ha contado con más de diez presos fallecidos, pero al pasar de los días aquellos han vuelto las condiciones infrahumanas.
La trituradora humana del sistema penitenciario ajusta su corsé de hierro y los bombarderos ideológicos del Buró político del Partido Comunista de Cuba se encargan de pintar la vida color de rosa.

6 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Un cazador cazado

Foto/Luis Felipe Rojas


El 24 de marzo de 2010 cuando la policía política en Bayamo, Granma, me deportó a Holguín, me trasladaron directo al cuartel de Operaciones del G2, ubicado en el barrio de Pedernales. Allí me esperaba el Tte Coronel Sabuco, un represor connotado, conocido por sus abusos y por la mala leche con que trata a los disidentes.
El instructor que me asignaron fue el Tte Luis Quesada, quien a todas parecía un tipo jovial, y entró con la técnica de congraciarse, de mencionarme dos o tres lugares de Santiago de Cuba, donde decía haber estudiado, me habló de deportes y varias cosas más hasta que me preguntó qué hacía yo en Bayamo. Le contesté que eso tenía un precio y debía extraerme esa confesión bajo tortura, pero claro, enseguida arguyó que la revolución no tortura a nadie. Cuando hablamos un rato más e intercambiamos algunos criterios me dijo que en diciembre de 2009 había estado en casa de Cary Caballero y le respondí que todo el mundo lo sabía, que él había sido denunciado por patear la puerta de esa casa, por ayudar a que arrastraran a los activistas que protestaban cuando Zapata estaba en Huelga ¿Recuerdan?
Luis Quesada se jactó en mi cara de haber pateado aquella puerta y quizás algunas costillas.

Hoy el Tte Luis Quesada está detenido en aquel mismo cuartel en que intentó reclutarme, donde me pidió que le reportara quiénes y a qué venían a mi casa. En ese cuartel de Pedernales, en Holguín, donde tantos activistas pacíficos han dormido en el piso y soportado el rigor del frío, el calor y los insectos, espera sanción Luis Quesada por el supuesto delito de violación a dos menores de edad, una niña de trece años y otra de quince, hecho que se encuentra bajo investigación y aún no han concluido… y quizás no lo hagan nunca.
En la foto que hoy pongo ante ustedes el Tte. Luis Quesada aparece al lado del ahora Tte. Coronel Roilán Cruz Oliva, quien era Mayor en el momento de la muerte de Zapata Tamayo y fungía como segundo al mando en el llamado Departamento 21 de Enfrentamiento al enemigo. Directamente se encargaba de Zapata. Cuando ocurrió la muerte, en una ocasión reconoció ante Reina Tamayo Danger que el mártir nunca debió ser trasladado a Camagüey, lo que desmoronó todas las acusaciones del régimen de La Habana. Reina lo puede atestiguar. En la foto aparecen los dos al frente de la turba que hasta hace poco impedía las salidas al cementerio La Güira, en Banes. Seguramente esa mañana vieron como los paramilitares repartían algunas patadas y decían los improperios de costumbre contra hombres y mujeres ansiosos de libertad.

10 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Buscarse la vida

Foto/Luis Felipe Rojas


Es una carrera desenfrenada, un viaje sin otra alternativa que regresar a casa con un grumo de pan, una botella de refresco o algo de dinero para irse con un poco de dignidad a la cama. En esta zona del Oriente cubano han vuelto a pulular las cartománticas, los yerberos y mujeres que lavan-planchan-cocinan por un plato de comida o diez pesos en moneda nacional. Abundan los fontaneros, limpiadores de patio y arregladores de fogones a domicilio, oficios más que normales, pero también han florecido los compradores de relojes dorados y platerías y los tumbadores de coco. En ciudades como Holguín y Santiago de Cuba, los vecinos de las oficinas de Inmigración y Extranjería, por unas pocas monedas te llenan las innumerables planillas que exige la burocracia estatal en esos centros sin cometer un solo error.
Dos de los mejores técnicos de teléfonos móviles que conozco no pasan de los treinta años. Una muchacha contemporánea con ellos tiene cada día frente a su casa una enorme fila de gente: todos quieren sacar su computador del infierno, despertar la mother board, acelerar la velocidad de arranque o cambirle el MODEM interno, y ella, que es técnico aún sin graduar intenta complacerlos y buscarse la vida. Por mi barrio viene desde hace poco una joven pedicura. Discreta, limpia y de buenos modales, me aseguró que solo puede atender tres clientes en la mañana, son muchos los pedidos de ancianos más o menos pudientes. En la tarde recibe clases de Inglés y en la noche atiende a mujeres que trabajan durante el día.
Músicos, espiritistas, marroquineros, traficantes de dólares, tabacos de exportación y extractos de rones añejados. Son servicios que se prestan por debajo de las inspecciones estatales. Son una masa de hombres y mujeres que caminan en silencio hacia el primer asidero del día, la primera moneda fuerte que pese en el bolsillo y asegure una barra de pan, un jabón, una libra de bistec de cerdo. Son un ejército indetenible contra los muros, las prohibiciones absurdas, las alambradas mentales.

10 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Meurice, el amigo

Foto/Luis Felipe Rojas

 

Foto/Luis Felipe Rojas

En repetidas ocasiones he dicho que este blog no es de carácter noticioso,aquí solo espero poder acumular mis recuerdos de viajes, hacer una hoja de ruta (para mí) sobre los días vividos y en muchas ocasiones estar en los lugares pero no hacerme visible por mi doble condición de captar la imagen y escribir sobre el hecho. Por eso en esta bitácora aparece
hoy lo visto y sentido el día 31 de julio cuando en Santiago de Cuba se le dio sepultura a Mons. Pedro Meurice Estiú.

El día 30 el gobierno y la dirección comunista en la provincia habían celebrado, seguramente por orden superior, el Día de los mártires. Si bien es cierto que lo hacen cada año, esta vez, víspera de los funerales de Meurice, cuentan que fue la apoteosis. El 31 la carretera a Santiago de Cuba desde diversos puntos del Oriente amaneció inundada de hombrecitos
uniformados de varios colores y hasta vestidos de paisanos. En cambio,salvo en contados casos, la mayoría de los que se dispusieron a salir llegaron. Hice dos trasbordos desde las 4: 00 am hasta que llegué a la catedral santiaguera. Allí estaban Laura Pollán y Reinaldo Escobar, entre otros que llegaron desde La Habana, así como José Daniel Ferrer, el bravo activista Samuel Leblanc, mujeres como Aimeé Garcés, Tania Montoya, y varios demócratas más de las diferentes provincias orientales. Santiago hervía de calor, cuando comenzó la misa el edificio central era una asadero, pero había que meterse a como diera lugar, según calcularon algunos más de mil personas estaban dentro y en los corredores de la
terraza.

Un hombre de pueblo.

Las palabras de Mos. Ibáñez, actual arzobispo de Santiago de Cuba, me sorprendieron, no por que Meurice no las mereciera, sino porque este es uno de los integrantes de la Conferencia de Obispos Católicos Cubanos que no acostumbra hacer intervenciones públicas en las en las que se relaten honores de sus semejantes contra el régimen castrista. Hubo un momento en que la mayoría recordó al unísono las palabras de Meurice Estiú a Juan Pablo II en la plaza santiaguera, una de las pocas ocasiones en que se le he dicho a la nomemklatura cubana verdad tan grande. Vi mucha gente de
pueblo llorando cuando salió el féretro a la calle. En conversación con católicos locales, éstos se asombraban de la asistencia de tantos que no profesan la fe cristiana y asistieron por respeto, Meurice, me dijo alguien, era un suceso. Una vez a principios de 2004, fui a un encuentro de comunicadores en el Santuario del Cobre, Meurice despidió aquel taller
con una claridad que aún hoy muchos recuerdan. Un día antes de cerrar el encuentro bajé a la ciudad a plena mañana, y en la esquina de Enramadas y Carnicería vi un tumulto: Pedro Meurice se había bajado del carro y conversaba con unas señoras conocidas, pero la charla continuó más allá hasta hacerse una peña pública. Impuso la bendición a unos niños, dio cita a una mujer para que fuera a buscar un calchón para su hijo y así hasta que prácticamente lo obligaron a montar en el vehículo.

Desde la misma salida en procesión, atravesando las calurosas y estrechas calles hasta llegar a los barrios pobres que circundan el cementerio Santa Ifigenia, la gente lo esperó en los portales y aceras. La policía no se metió con los opositores que levantaban los puños o las manos en señal de victoria y con la L de libertad, si bien hay que decir del respeto de los disidentes y posición ante un momento luctuoso. En la mañana supe de la detención en Las Tunas del periodista independiente Alberto Méndez Castelló para que no asistiera al sepelio.

La verdad es que con esta muerte los autores de la tropelía cincuentenaria duermen más tranquilos, es una espina sacada de la garganta. No dejo de pensar en la anécdota de cuando los obispos cubanos visitaron el Vaticano en el ’98 y Juan Pablo II, tomándole las manos le dijo repitió varias veces el nombre del sanluisero ilustre para rematar: “Así se comportan los arzobispos”.

Foto/Luis Felipe Rojas

 

Foto/Luis Felipe Rojas

4 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Desalojo con alevosía

Foto/Luis Felipe Rojas


Se llama Rubisner Utria Gómez, residía en el barrio La cuartería, en San Germán, provincia Holguín. El día ocho de julio fue desalojado del comedor obrero que ocupó junto a dos familias más debido al hacinamiento y la precariedad en que vivía anteriormente. Cuando ese domingo un operativo especial del Ministerio del Interior y la Seguridad del Estado lo fueron a sacar del lugar, primero se llegaron por mi casa para retenerme y que no informara a los medios extranjeros sobre el inminente desalojo, gracias a Dios yo había salido en la madrugada, movido al parecer por el puro instinto conservador, de lo contrario hubiera jugado un calabozo de los mil demonios.

Ese domingo lo desalojaron y lo llevaron con su esposa e hija menor tres kilómetros a las afueras de San Germán, a un lugar conocido como La conejera, una deshabitada granja donde una vez criaron esos animalitos pero que ahora está en estado de abandono, pero al llegar allí, ni los mismos militares tuvieron el coraje de dejarlos en aquellas jaulas techadas.
Inmediatamente los trasladaron hacia unas cabañas que sirven de descanso veraniego a los obreros destacados en la zafra cañera. Un par de días después, los volvieron a mover hacia una mitad de casa prestada, “hasta que te construyamos un cuarto en un solar ya destinado a los efectos”, dice que le han dicho. Han pasado dos semanas y no le han ido a marcar el terreno y sí tiene una estricta vigilancia sobre sí y su familia.

Quince días después supe otra mala noticia, lo que era de esperar: a él, Rubisner Utria Gómez, Custodio de la Empresa Azucarera “Urbano Noris” lo han dejado cesante en su puesto como Agente de Seguridad y Protección. Su delito fue convertirse en un indignado, como esos españoles que cada noche ponen en la televisión cubana como azotes del sistema capitalista. Solo que en este caso a Rubisner no lo apoyó más nadie que algunos de su familia y unos cuantos opositores al régimen, estos últimos tildados de oportunistas y manipuladores.
Rubisner Utria Gómez tiene una niña pequeña, con un padecimiento cerebral congénito y se ha gastado cada centavo en atenderla y llevarla de un lado al otro cada vez que le atacan las convulsiones, en eso ha gastado su ‘fortuna de obrero socialista’ como le dijo a un policía local, conocido por su rudeza y malos tratos con los detenidos.
Ahora comienza para él un viaje infinito entre oficinas de trámites ciudadanos, cartas al Nivel Central de la nación y quejas por todos lados, es un suplicio que no por conocido le espera sin que uno se persigne y pida a Dios por esa otra familia cubana lanzada al infierno.

6 comentarios

Archivado bajo Uncategorized