Archivo mensual: enero 2011

El país que duele.


Me siguen conmoviendo las imágenes de una Cuba que no sale en los periódicos, de un país que no existe para las autoridades más que para exigirle resistir un poco más que este medio siglo.
Este es un blog que se hace a pedazos entre las colaboraciones de mis compatriotas de lucha y lo poco que puedo con mi cámara y mi lápiz. Estas imágenes que ven hoy son bastante parecidas a las que el andamiaje propagandístico cubano guarda para ocasiones especiales, aquellas que muestra cuando quiere decir que “Cuba no volverá al pasado”. Se refieren a la dictadura de Fulgencio Batista y los presidentes anteriores a él. La revista Bohemia recogía muy bien en sus páginas la Cuba de los años ’50, los lugares y las personas que no habían sido tocados por la mano de la civilización.
En estas fotos se muestra a personas que han crecido y envejecido con los logros de la revolución cubana de 1959. Olivio, Rafael y Cilia fueron rescatados del “capitalismo feroz” para caer en las bondades del socialismo practicado a la cubana, a la manera de un hombre empeñado en perpetuarse en el poder. Las fotos me las dio mi amiga Marta Díaz Rondón, quien de vez en vez presta alguna ayuda solidaria a estas infelices personas. Ellos han perdido sus pensiones por solo tener un pariente en casa que recibe o ‘devenga’ por su trabajo más de 7 dólares al mes, es una medida del ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
En esta semana mi madre me comunicó que le retiraron la chequera (el subsidio pudiera llamarse en otro país) de 127 pesos por tener un hijo (yo) en edad laboral (aunque no viva con ella) y no tener trabajo (aunque hace cuatro años haya sido despedido del sector de la cultura).
A este ritmo de desastre y desesperanza hemos entrado al siglo XXI. Es el empeño de un grupo de hombres que hacen avanzar al país en los periódicos y lo hacen retroceder en la vida real.

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La cultura: ¿escudo o trapo de la nación?

Foto/Luis Felipe Rojas


Una década después de la alharaca de que seríamos ‘el país más culto del mundo’ han comenzado las primeras amenazas de desmontar el viejo aparato de la cultura masificada en Cuba. Ese engendro que llevó a hacer soñar a miles con las pretensiones de un arte socialista, masificado hasta los extremos de crear módulos culturales que nada aportaban ya que estaban hechos desde el servilismo, la propaganda y la más rancia ideología, esa que solo atina a obtener la reverencia del súbdito ante el monarca, están dándonos su adiós.
Los planes de recortes presupuestarios han tocado las puertas de la cultura local en Cuba y las provincias del interior son las más perjudicadas. En Holguín los conocidos Premios de la Ciudad, un evento que se realiza en el marco de la Jornada de la Cultura cada año, esta vez ha dejado de ofrecer el monto económico para los concursos en todas las especialidades: Artes Plásticas, Escénicas y Literatura (en todos sus géneros). De manera que el ganador del Premio de Poesía en esta ocasión tendrá que conformarse con una estatuilla de madera, un diploma de cartulina y esperar que el plan editorial territorial le publique el libro para obtener alguna pecunia por concepto de derecho de autor.
El sistema nacional de Casas de Cultura ha lanzado también su plan de despidos o la nómina de ‘personal disponible’, el aparato ideológico ha prohibido llamar desempleados a aquellos que se van a quedar sien empleo, así de simple. En Cuba se conoce como Módulos culturales aquel conjunto de instituciones locales al servicio de la cultura que está compuesto por una Casa de Cultura (para manifestaciones como Teatro, Música, Danza, Artes Plásticas y Literatura), un Museo, una Librería, un Cine y una Dirección Municipal. Con tal engendro burocrático, pequeños pueblos como San Germán, Songo-La Maya o Vertientes han llegado a tener más de cien ‘especialistas’, analistas, programadores, Instructores de Arte, económicos, contables, celadores, directores, sub-directores, directores artísticos, promotores culturales, bibliotecarios, informáticos y cuanta plaza se les ocurrió crear para el empeño de ser ‘el país más culto del mundo’, pero descuidando la atención al talento aficionado local, a tal punto que puede haber un centenar de empleados en la cultura y no llegan a veinte los músicos, teatristas y artesanos integrantes del talento local de un minúsculo municipio. Ahora llegan los recortes y en los sectoriales municipales de Holguín sobran alrededor de treinta en cada uno de ellos.
Mientras lanzo estas notas más allá de las alambradas me llega una noticia de desaliento y alerta. Una veintena de jóvenes escritores se preparan en Holguín para partir a los cerros venezolanos, a repartir sus versos, a compartir sus herramientas de trabajo con los hijos de Bolívar. Y no está mal, pero seguimos siendo Candil de la calle y oscuridad de la casa. En los momentos en se dejará de ofrecer unos míseros mil pesos cubanos al novelista o poeta que obtenga el Premio de la Ciudad, el Ministerio de Cultura se apresta a la invasión cultural en los cerros de Caracas. Siguen jugando con la ilusión de un grupo de muchachos que irán a una aventura por traer un móvil, pescar un buen amigo que les ayude a comprar unos trapos, un cacharro electrónico y traer unos mil dólares para comprarse un lap top al regreso. ¿Por qué vas si no quieres?, le dije a uno que ahora recibe un seminario de Cultura Popular y la respuesta fue que para matar el tedio, ‘por salir de esta olla de presión un rato’. Aún somos un país donde escasean los buenos libros, adonde no llegan los mejores suplementos culturales, embastados en diarios como El País y El Mundo, donde los cines continúan destartalados y donde ver una buena función de ballet o danza contemporánea te puede costar el salario de un mes, como acusaba hace unos días un periodista oficial.
Centenares de llamados ‘promotores’ de la cultura partirán en breve para Venezuela, y al regreso de tres meses muchos habrán engrosado las filas del desempleo. Decenas de agrupaciones musicales acaban de ser puestas de paticas en la calle producto de la más feroz reducción de plantilla de la que se tenga noticia. Solo en contadas ocasiones se pueden ver filmes en 35 mm de mediana calidad; eventos culturales como La fiesta del Fuego, en Santiago de Cuba o las Romerías de Mayo, en Holguín han reducido su interés a la escasa participación extranjera y muy poco del talento nacional. Son las apuestas de quien prefirió hacer de la cultura, espada y no escudo de la nación.

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Marta, simplemente.

Foto/Luis Felipe Rojas

Para los que no vean la foto que acompaña a este post, Marta Díaz Rondón está sentada en un taburete con los dedos en V, en señal de victoria, con unos ojos negros que enamoran o meter miedo. Hasta ahí pudiera ser la descripción de una mujer cualquiera, pero más abajo se ven sus muslos, piernas y brazos al descubierto, llenos de moretones por los golpes recibidos. Una golpiza propinada por los expertos de la policía política cubana el día 31 de octubre de 2010 en Banes.
A Marta la dejaron presa en Holguín y cuando salió se fue a casa de su amiga y hermana Caridad Caballero Batista, allí tomé las fotos. Unos días después me contó de la golpiza: eran hombres, la maltrataron también algunas mujeres, pero los golpes contundentes se los dieron esos que dicen ser patriotas y cuidar la seguridad del estado cubano. Ya una vez los mayores Freddy Agüero Allén y Wilson Ramírez Pérez, encargados de la represión en Banes, la tierra del poeta Gastón Baquero y Antilla, el lugar por donde dicen que vieron a la Virgen de la Caridad del Cobre por vez primera, la habían maltratado junto a Caridad dentro de un auto con música a altísimos decibeles.
Si en alguna de las celdas de tortura u oficinas de interrogatorio me tropiezo con uno de estos dos varoncitos, les preguntaré de la aberración de la golpiza a las mujeres con cristales ambarinos y reggaetón de fondo.

Pero a pesar de los maltratos Marta intenta cruzar cada semana los dos kilómetros que separan su casa de la de Reina Tamayo Danger para acompañarla a la iglesia y al cementerio.
Entre el viejo cementerio de La Güira y el casco histórico del Banes republicano hay ahora una estela de sangre, un rastro de atropellos, gemidos de indefensos activistas prodemocráticos que un día asustarán a sus victimarios, pero será el susto de la verdad, como esta foto, como las palabras de Marta y muchos más, acusando y perdonando a la vez.
Serán muchas las voces intentando el país que un día se extravió, ¿en qué siglo? ¿en el XIX? ¿en el XX ó XXI? Quién sabe.

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Un negro liberto.

Foto/Luis Felipe Rojas


Conocí a Pedro Cruz Mackenzie en la preparatoria para entrar a la universidad. Eran los años difíciles de lo que llamaron Periodo Especial y, entre las clases, nos divertíamos recolectando naranjas, plátanos maduros y otras maneras de aplacar el hambre de aquellos tiempos. Su alto aprovechamiento académico y las destrezas para ‘colarse’ en las matemáticas y los experimentos químicos le granjearon fama en aquel lugar. Al terminar el curso fue de los privilegiados con una beca de Medicina.
Muchos años después lo he vuelto a tropezar, no se hizo médico ni pudo atravesar los claustros universitarios a ningún nivel, pronto se cansó de la miseria, de ir con los zapatos rotos al aula, la falta de un asidero real para incentivarse a estudiar y abandonó los rigores a medias de la universidad cubana de estos tiempos. Ahora vende mercancías de manera clandestina en la playa, se aparece con cualquier souvenir que intenta trocar por ropa para sus niños, algún artículo que luego pueda vender, y cuando puede hace trabajos por encargo y lleva y trae mercancías de un lado para otro.
Sin embargo se ha sumado a la lucha por las denuncias de las violaciones de los Derechos Humanos. Como la policía lo tiene entre ceja y ceja, él mismo denuncia a Cardet, jefe del Sector de la Policía en el barrio Melilla, en Santa Lucía, Holguín; dicho militar se encarga de procesar a los jóvenes desvinculados laboralmente y me cuenta que en contubernio con el Presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) del barrio Yamagual, tomaron la relación de todos los jóvenes que ?no quieren? trabajar ocho horas por seis pesos cubanos en la agricultura o la construcción, y según las notificaciones entregadas, ‘serán puestos ante los tribunales en corto tiempo’.
‘No tengo la lista de todos, incluido yo’, me dice Mackenzie en unas notas escritas en una hoja de papel amarillento, ‘algunos tienen miedo darme sus nombres, pero los que consiga, te los envío o te los doy por teléfono, dalo por seguro’, concluye.
Lo que pasa es que mi amigo de los años duros, Pedro Cruz Mackenzie, vive a la entrada del Polo Turístico de Guardalavaca, en Holguín, un reservorio especial para los extranjeros que deciden vacacionar en esta zona de Cuba. El control policial, la falta de empleo para quienes no son confiables al régimen para laborar en sus hoteles y el contraste entre el nivel de vida de los trabajadores de hostelería y turismo y los que no tienen acceso a la divisa fuerte o las regalías y propinas que reciben de los turistas es un abismo difícil de salvar. ‘Si me pasa algo ( se refiere a la cárcel) denuncia rápido para que mi mujer y mis niños tengan la visita de alguien de los Derechos Humanos’, esa es una de las frases finales de la carta de mi amigo Pedro, alguien decidido a no ponerse los grilletes de la esclavitud moderna.

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Una trova sin trabas.

Foto/Luis Felipe Rojas

Esto me sucedió hace solo unos días, el 12 de enero. Deambulaba por la ciudad en medio del calor, buscando una buena foto para la bitácora y me avisaron que mi amiga Ivet María Rodríguez iba a presentar su disco en el Piano-Bar. Y allí me fui.
Fue una tarde espléndida, rodeado de amigos que hace años se me extraviaron o me han esquivado para no ser contaminados con esa lepra ideológica que es, en Cuba, ser un disidente ‘público y confeso’.
Conozco a Ivet desde hace muchos años, cuando guitarra en mano y bajo la sombra de un árbol se ponía a decir canciones y poemas para los obreros de la fábrica de azúcar de su pueblo, Báguanos. La conocí en medio de una escena conmovedora y fantasiosa. Ivet cantaba mientras los obreros caminaban, bajo el sol rumbo al trapiche. Ivet decía “no me mires de esa manera/ porque mi piel no es de madera” y un mulato apestoso a melaza, tiznado y con la mirada triste apilaba un bulto de cañas que habían quedado fuera de la báscula del central azucarero, pero la miraba a ella también.
Esa tarde del 12 cantaba en la aséptica sala del piano-bar holguinero, y sus canciones parecían acabadas de hacer. Varios años después de haber hecho sus canciones, una eternidad después de haber grabado este fonograma es que puede brindarnos el disco, ‘Gente de Fe’ porque la producción musical cubana va por un lado, la promoción por otra y ninguna de las dos sabe qué cosa es el mercado. Lo que acabo de hacer es traducir como puedo las palabras de Jorge Luis Sánchez Grass, quien tuvo a cargo la presentación del disco. Y es cierto, porque en Cuba es difícil conciliar la realidad de hacer un disco con los deseos de promover una canción inteligente.
¿Qué disquera apuesta por trovadores polémicos como Frank Delgado y Pedro Luis Ferrer? Comprar un disco acabado de salir del mercado te puede costar cuatrocientos pesos o tienes que esperar un quinquenio, a que salga de circulación y te lo vendan en moneda nacional a treinta pesos.
Ivet apostó por cantar los poemas de poetas de su aldea como Luis Martínez y Orestes González, por volver a repetir con esa voz dulcísima “escucha las tonadas de tu hija/ si la desesperanza te cobija”, una canción de su amigo Fernando Cabrejas. Ese no es un disco habanero, ni siquiera paseado por los teatros o pocos espacios para la trova en Cuba. Lo curioso es que fue grabado en la casa de ángel bueno, un trovador llamado José Aquiles, que tiene su ‘estudio’ enclavado en una empinada loma de Santiago de Cuba y con lo poco que puede ayuda a trovadores, raperos y otros músicos a hacer realidad un sueño: tener su propio disco.
El disco es una verdad con la que se salva el otro país, la Cuba que no sale en los periódicos. Esa tarde me fui de rones con amigos que siguen esta bitácora y con otros que creen en la verdad de los manuales de Marxismo. Le estreché la mano a un funcionario público que una vez me atacó por hacer una revista independiente –Bifronte-. Aplaudí a Ivet al lado de los poetas Rafael Vilches y Rolando Bellido, que son mis amigos por razones bien distintas, pero son mis amigos entrañables. Entre las cosas que agradezco de esa tarde, después de las canciones de Ivet, por supuesto, fue percibir la Cuba futura donde yo no voy a apedrear a nadie porque piense diferente a mí. Allí estaban los escritores a los que mañana no voy a excluir de las antologías literarias, si yo fuera el editor, porque crean en las palabras de Carlos Marx o Paulo Freire. Esos amigos, en la Cuba que sueño todos los días, podrán hacer una revista, un estudio de grabación, un documental sin que sus casas sean saqueadas por la policía ni nadie ponga sus nombres en la picota pública, como una vergüenza nacional.
Las canciones de Ivet sirvieron para la buena conversación al final de la tarde: ¿el idioma? Almafuerte, Neruda, Roland Barthes,la vida.

Foto/Exilda Arjona

 

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Restricción de movimiento.

Foto/Luis Felipe Rojas


Estoy seguro que cualquier cubano daría una fortuna por saber el nombre del general del Ministerio del Interior que ordena firmar los Permisos de salida o Carta Blanca, como se le conoce al documento que autoriza a los ciudadanos cubanos a salir de su país. Yo daría más de lo que tengo por saber el nombre y las inclinaciones de aquellos que restringen el movimiento de cientos de cubanos dentro del territorio nacional.

Como he buscado en el código Penal y la Constitución aquellos acápites que me prohíban entrar a Caimanera, Banes o Placetas, acudo a los lectores. Si tienen información de ello, pueden dejarla caer en esta Bitácora. Las ausencias de Guillermo Fariñas en Estrasburgo y Yoani Sánchez en Suecia contaron con toda la fuerza de los medios de comunicación en la era digital. Y es bueno que así pase. Sueño con el día en que el permiso para entrar a cualquier poblado sea un ardid más que obsoleto.

¿Por qué Roberto Bartelemí Cobas y Yoandris Montoya Avilés no pueden ir al Banes del poeta Gastón Baquero y el músico Juan Blanco? ¿Quién le impide a Marta Díaz Rondón ir de Banes a Santa Clara (La ciudad de Marta Abreu)? ¿Bajo qué decreto el hijo de Raudel Ávila Losada en Palma Soriano debe presentar un salvoconducto para quedarse una noche en casa de Caridad Caballero Batista en Holguín?Son solo algunas rutas de la prohibición interna.
Ha sido más que denunciado el hecho de devolver a sus lugares de origen a los orientales que viven en La Habana. Sin embargo, cada semana los puntos de control policiales devuelven a sus municipios a aquellos que van desde Contramaestre a Jobabo, en Las Tunas o desde Moa hasta Banes, en Holguín. ¿Pero es a todos los cubanos? Solamente sucede con algunos disidentes muy marcados ya por su nivel de desobediencia civil. A veces nos asombramos por las deportaciones descritas en los grandes medios de prensa y no tenemos tiempo a mirar las mordazas que se fijan en las cercanías más claras y evidentes.

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Bautizo en Guantánamo.

Por fin, después de varios días de mi detención en esa ciudad oriental de Cuba, pudimos entrar sin las molestias policiales de siempre. Aunque requirieron la identificación de todos los hombres en el Punto de Control de entrada a la ciudad, pude pasar con mi familia sin ninguna dificultad. En un aparente ambiente sano y sin la presencia, al menos visible, de la policía, a las 3:00pm del domingo 19 de noviembre los niños de Rolando Rodríguez Lobaina recibieron el agua bendita que los consagra como bautizados en la fe cristiana.

¿Había alguna razón para impedirlo unas semanas atrás? ¿Qué orden venida de Villa Marista o el cuartel general en Guantánamo hizo que devolvieran a mi familia a San Germán y a mí a una oscura y maloliente celda? ¿Debemos creer que fue ‘un error’, como le dijeron a R. Lobaina?

Lo cierto es que una actitud como esa sigue marcando a la ciudad del Guaso como uno de los mayores centros de represión en toda la isla.
Toda acción humana sirve de experiencia. Esta me sirvió para reafirmar mi fe en Cristo Jesús y en el día de la libertad de Cuba. Atravesaría otra vez todos los portones de fuego, todas las celdas y los castigos corporales por intentar ser un hombre libre. Es mi creencia, es mi fe y la de muchos. Ese día en la iglesia católica principal de Guantánamo parecía el día después de la caída de la dictadura. Son días por venir.

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Enero con la Virgen de la Caridad del Cobre.

Foto/Luis Felipe Rojas

Foto/Luis Felipe Rojas

Bajo una fina llovizna el 2 de enero recibimos los sangermanenses la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. Después de 50 años sin el permiso del gobierno y el Partido Comunista para realizar una procesión pública, cientos de personas estuvieron atentas sobre las 10 de la mañana para pasear por una de las calles principales de este empolvado pueblo de provincia. Los niños delante, la imagen después y una multitud que al llegar bajo la fronda del viejo laurel ya eran miles. Así, entre cantos y vivas a la paz y el amor fue recibida la Virgen María en su advocación de la Virgen Peregrina.
Sin citaciones oficiales, amenazas de descuento en la jornada laboral o el susto de perder 10 pesos de la moneda fuerte como estímulo a fin de mes, miles de hombres, niños y mujeres fueron a escuchar al Padre Antonio Rodríguez, quien animaba todo el tiempo a no tener miedo, a pedir lo que quisieran ‘Que la virgen siempre concede’ ‘Una madre nunca se cansa de esperar’, dice el canto religioso, como parece que no se cansa Cuba de esperar.
Después de la misa celebrada a cielo abierto, entraron la urna con La Virgen al templo y el desfile no se detuvo hasta las 12 de la noche. Madres pidiendo por sus hijos presos o detenidos, por niños y esposos enfermos. Misa de bendiciones especiales con niños y embarazadas, una velada cultural con cánticos y alabanzas y un pueblo atónito ante tanto clamor. Eso fue lo que pude ver.
Hay una anécdota que no dejaré pasar ni de compartir con ustedes. Al terminar la misa el oficial del G2, Tte. Saúl Vega, quien me ha encerrado varias veces por muchas horas en los calabozos y me impide salir del pueblo como si de un orden imperial se tratara, se me acercó para ‘felicitarme’ ‘por el año nuevo’, y como yo acababa de rezar ante la imagen sagrada de Caridad, le extendí la mano y le deseé que se le multiplicara por mil ó un millón todo lo que deseaba para mí, los míos y mi pueblo. No sé si lo hizo para tenerme en una foto, ya lo aviso. A los que sí tengo en varias fotos que hice ese día es a varios de los soplones y auxiliares que vigilan a los opositores. En entregas posteriores las compartiré con ustedes.
La visita de la virgen ha sido un acontecimiento extraordinario, una muestra de movilización popular que no tiene parangón en la sociedad cubana y es algo que la tiranía debe tener en cuenta para el día “D”.
El día 3, para la despedida de la Virgen, los funcionarios de Asuntos Religiosos del Partido Comunista en la localidad y la provincia se negaron a una nueva peregrinación, por lo que los conductores del móvil que llevó la Virgen a Cueto debió apurar el paso y recibió la orientación de no esperar a nadie, lo que dice bastante de quienes detentan el poder y se creen el derecho de negar hasta las más añejas tradiciones.

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Cuando la virgen llegó a San Germán.

Fotos/Luis Felipe Rojas

Fotos/LuisFelipe Rojas

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¿La ‘cuenta propia’ o la cuenta de todos?

Foto/Luis Felipe Rojas


Ahora ha comenzado la cuenta regresiva para el gobierno cubano. Un enjambre de hombres y mujeres hambrientos, perseguidos por el séquito de los Inspectores estatales y la chivatearía más ramplona se ha lanzado a la nueva ola de la iniciativa individual, la primigenia correa de transmisión de cualquier país en la era moderna, la pequeña empresa. Elaboradores de alimentos ligeros, molineros de piensos animales, bicitaxistas, recaderos, costureras y repasadores de ciencias y letras alistan sus mecanismos de marketing: la promoción y venta de sus productos.

Semanas atrás cuando fui a Bayamo, me encontré con Mirurgia, había llegado la noche antes de Cienfuegos donde compró unas telas a ‘muy buen precio’. Con ellas confecciona trajes de payaso para niños, tanto para la venta como para alquiler. Los vi, tienen una factura impecable, su hermana que radica en Estados Unidos le envía revistas con los modelos, le compra botones y colgantes y los trajecillos parecen salidos de las mejores tiendas del ‘primer mundo’, no exagero, ya tiene pedidos desde Manzanillo y Santiago de Cuba. ‘Ahora estoy sola, pero en cuanto recupere una inversión de hace dos meses, pongo a dos costureras más, cada una en su casa e intentaremos subir la producción, por ahora estamos solas en el mercado?, me dijo con el rostro iluminado’.

Desde que vino de la Bulgaria dominada por los soviéticos en los años ‘80, Adrián no se sentía tan animado por su negocio propio. ‘Vendía carne de cerdo o carnero, uno o dos animales a la semana, pero cada vez que venden picadillo, masa cárnica o huevos por la libreta de racionamiento bajan las compras y eso atrasa las ventas’, dijo y me enseñó el “Taller”. ‘Estudié tornería, esto es lo mío, con tres equipos que ponga a rodar será mejor que la compraventa de animales’, indica.
Ahora ha armado tres bicitaxis, los pintará en una dos semanas y los arrendará a cualquier buen hijo de vecino.

Hoy alquilan los portales para vender discos con películas, rompen las rejas y sacan mostradores que entorpecen las aceras, arman un timbiriche para vender flores, o se ponen a vocear cualquier mercancía. Es la nueva escenografía social cubana. En torno a ellos hay animosidad, falsos optimismos y una expectativa nunca antes vista. Unos miran los toros desde la barrera, otros se lanzan al ruedo antes que cierren las compuertas, pero para muchos no es una opción, sino salida ‘única’.
No creo que la liberalización de este tipo de fuerzas productivas sea el remedio del mal menor. Solo la libertad nos sacará del mal paso de medio siglo, pero este empeño de muchos me pone a pensarlos, a mirarlos, voy sin ojerizas hacia estas historias que me está contando mi entorno más cercano. Espero que a mis lectores no les molesten otros reportes que seguro vendrán en los primeros meses del 2011.
Ante el desempleo inminente o real, ¿qué puede hacer un pueblo que fue reconocido en los diversos confines por su laboriosidad y empeño.

Foto/Luis Felipe Rojas

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